KALE IREKITA
Centro social y auditorio en Azpeitia
Concurso: 2005 - Tercer Premio
Arquitectos: Marina del Mármol, Mauro Bravo
Coautor: Michael Becker

 

LA CALLE ABIERTA

Azpeitia como objeto de estudio, una ciudad con un rico patrimonio histórico y cultural que se hace con las mareas de la historia, y que en estos momentos trata de recomponerse adaptándose a su tiempo.

Se trata de un entorno de transición entre el casco histórico y la naturaleza salteado de edificaciones inconexas que no se articulan con la ciudad antigua y, en especial, con la Iglesia Parroquial de San Sebastián de Soreasu.

Nos encontramos con un solar que ofrece multitud de oportunidades. En este momento, no bastan actuaciones epidérmicas, no bastan enlucidos, es preciso una intervención sobre la propia estructura del centro histórico, que afecte a los flujos, a las relaciones intraurbanas.

La arquitectura debe más que nunca implicarse, integrarse en el contexto, explorar su potencialidad, y proponer soluciones integrales. El objetivo de este proyecto es, pues, la mejora del entorno, se trata casi más de una actuación urbana que de un edificio. El nuevo programa, mediante su articulación y su vocación pretende funcionar como un catalizador, aprovechando los valores circundantes y devolviendo mucho más.

El proyecto busca convertirse en un centro de gravedad regenerador. Se intenta producir tensiones y relaciones con esos otros ámbitos que generen una nueva dinámica urbana. El vacío está en el origen de este proyecto, de la reflexión acerca de la arquitectura en aquellos momentos en que el tejido urbano se disgrega. Ante vacíos de ciudad, se puede optar por el fácil relleno, a la espera de que todo se arregle por sí mismo, o intentar un acercamiento al problema desde otra mirada. Se ha optado por la segunda vía.

Así, es preferible buscar el potencial en esos vacíos, y se ha actuado vaciando incluso más, con el objetivo de que la nueva edificación cohesione y haga más coherente el barrio. Abrimos el solar al norte del casco histórico, antes encorsado por la ubicación del antiguo cine con el objetivo de revalorizar la zona con un incremento de flujo y un proyecto interactivo con la ciudad.

Además se pone en valor la fachada olvidada de la Iglesia proyectando el espacio público con un conjunto de plazuelas conectadas entre sí y originadas por la propia ubicación del equipamiento sociocultural. Se trata así de una rehabilitación que desde el respeto realiza un análisis de las preexistencias y propone una solución enérgica.

La Calle Abierta es un contenedor fragmentado, atravesado y facetado, lugar de encuentro de diversos lenguajes artísticos, y emisor de experiencias. Se articula desde el respeto a los trazados y alturas preexistentes, y tiene la pretensión de integrar al caminante en su actividad.